señalaba algo al General, y éste observaba con los
anteojos.
- Sí, sí, tiene usted razón, tiene usted razón - dijo con cólera, dejando de mirar por los anteojos y encogiéndose de
hombros -. En efecto, atacarán cuando atravesemos. ¿Qué es aquello que arrastran por allí?
Desde el otro lado, a simple vista, veíase al enemigo en sus baterías, de las cuales ascendía una humareda blanca y
lechosa. Tras la humareda oíase una detonación lejana y veíanse a las tropas apresu [...]
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